Aborto recurrente es la pérdida de dos o más embarazos antes de las 20 semanas. Afecta al 2-5% de las parejas en edad fértil. Hoy se puede estudiar de forma sistemática (cromosómico, hormonal, anatómico, inmunológico y trombofílico) y tratar en más del 80% de los casos con resultados muy buenos: probabilidad de embarazo a término que supera el 80% según la causa.
¿Qué es?
El aborto recurrente se define como la pérdida espontánea de dos o más embarazos antes de las 20 semanas de gestación. La definición clásica exigía tres pérdidas, pero hoy las sociedades científicas internacionales (ASRM, ESHRE) y la práctica clínica moderna aceptan estudiar desde la segunda pérdida porque el rendimiento diagnóstico es similar y permite ahorrar tiempo a las parejas que ya han pasado por el dolor de perder un embarazo. Es importante distinguir el aborto recurrente primario (sin antecedente de hijo vivo) del secundario (con hijo vivo previo). Ambos merecen estudio, aunque las causas pueden diferir.
¿A quién le ocurre?
El aborto recurrente afecta entre el 2 y el 5% de las parejas en edad reproductiva. La probabilidad de que ocurra una tercera pérdida tras dos consecutivas se acerca al 25-30%, lo que justifica con creces el estudio etiológico. Hay perfiles de mayor riesgo: mujeres mayores de 35 años, antecedentes familiares de trombofilia, enfermedades autoinmunes (lupus, síndrome antifosfolípido), historial de cirugías uterinas, y parejas con antecedente de subfertilidad o pérdidas tardías. Sin embargo, conviene recordar que cualquier mujer puede vivir un aborto recurrente, incluso sin factores de riesgo aparentes. Por eso el estudio sistemático es la regla, no la excepción.
¿Cómo se estudia?
El estudio etiológico es ordenado y multidisciplinario. Incluye: estudio cromosómico de la pareja (cariotipo) y de los restos abortivos si hay disponibilidad; estudio anatómico con ecografía 3D, histerosalpingografía o histeroscopia para descartar miomas, pólipos, sinequias o útero septado; estudio endocrino con perfil tiroideo, prolactina, glicemia, hemoglobina glicosilada y, en casos seleccionados, función ovárica; estudio inmunológico con anticuerpos antifosfolípido, anticardiolipinas y anti-beta-2-glicoproteína 1; y estudio trombofílico con factor V Leiden, mutación G20210A del gen de la protrombina, proteína C, S y antitrombina. Cuando estos exámenes son normales pero las pérdidas continúan, evaluamos un estudio del nido (perfil inmunológico endometrial) y receptividad endometrial.
¿Cómo se trata?
El tratamiento se personaliza según la causa identificada. Para trombofilias y síndrome antifosfolípido, usamos aspirina en dosis bajas y heparina de bajo peso molecular durante todo el embarazo, con tasas de éxito del 70-85%. Para causas anatómicas, la cirugía histeroscópica resuelve pólipos, miomas submucosos o septos uterinos con excelente pronóstico. Para alteraciones endocrinas, el manejo es la corrección del trastorno (levotiroxina, control glicémico, metformina). Para causas inmunológicas más complejas, evaluamos terapias como inmunoglobulina endovenosa o tacrolimus en casos seleccionados, siempre con respaldo de evidencia. Cuando el estudio resulta normal —algo que ocurre en cerca del 30%— el pronóstico igual es bueno: el simple acompañamiento riguroso ("tender loving care") logra que el siguiente embarazo termine bien en más del 60% de los casos. Cada pareja recibe un plan único, no hay tratamiento estándar.
¿Cuándo consultar?
Recomendamos consultar tras la segunda pérdida consecutiva, sin esperar más. Si hubo una sola pérdida pero estuvo asociada a un embarazo previo logrado por FIV, edad materna avanzada, o factores de riesgo conocidos, también vale la pena conversar. La consulta inicial puede ser presencial en Av. Las Condes 9460 o por telemedicina desde cualquier lugar de Chile y Sudamérica.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas pérdidas hay que tener para estudiar?
Hoy se estudia desde dos pérdidas consecutivas. La definición clásica de tres pérdidas quedó obsoleta porque el estudio temprano tiene el mismo rendimiento y acorta el tiempo de sufrimiento.
¿El aborto recurrente significa que no podré tener hijos?
No. Con estudio adecuado y tratamiento específico, más del 80% de las parejas logran un embarazo a término. Incluso sin diagnóstico claro, el pronóstico es bueno con un seguimiento cercano y riguroso.
¿Es necesario estudiar también al varón?
Sí. Se estudia el cariotipo de la pareja completa porque hasta un 5% de las parejas con aborto recurrente tiene alteraciones cromosómicas balanceadas en uno de los dos. En el varón existen algunas anormalidades en los espermatozoides que se estudian en el líquido seminal relacionado con abortos tempranos recurrentes.
¿Cuánto tarda el estudio completo?
Habitualmente entre 4 y 8 semanas. Es importante completarlo entre embarazos para llegar al siguiente con un plan claro.
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