Restricción de crecimiento fetal: doppler y parto

Cuando un bebé no crece lo que se espera, cada decisión clínica cuenta. La vigilancia con doppler fetal permite saber cuándo todavía es seguro esperar y cuándo es momento de nacer.

En pocas palabras

La restricción de crecimiento fetal (RCIU) es la incapacidad del feto de alcanzar su potencial genético de crecimiento, habitualmente por insuficiencia placentaria. Se diagnostica por peso fetal estimado bajo el percentil 10 con doppler alterado. Afecta al 5-10% de los embarazos. El manejo se basa en doppler seriado y el momento del parto se decide individualmente, balanceando riesgos de prematurez vs. riesgo intrauterino.

¿Qué es?

La restricción de crecimiento fetal (RCIU), o restricción del crecimiento intrauterino, es la incapacidad del feto de alcanzar su potencial genético de crecimiento, habitualmente por insuficiencia placentaria (placenta que no entrega suficiente oxígeno y nutrientes). Hoy se distinguen dos formas principales: precoz (antes de las 32 semanas), generalmente severa y asociada a alteraciones placentarias importantes; y tardía (después de las 32 semanas), habitualmente menos severa pero más frecuente y con riesgo de muerte fetal cercano al término. Es importante distinguirla del feto pequeño constitucional (PEG): un bebé pequeño pero sano que crece a su propio ritmo sin compromiso placentario. La diferencia la hace el doppler: en RCIU está alterado, en PEG es normal.

¿A quién le ocurre?

La RCIU afecta entre el 5 y 10% de los embarazos. Los factores de riesgo principales son: antecedente de RCIU o muerte fetal previa; preeclampsia presente o previa; hipertensión crónica; diabetes con compromiso vascular; enfermedades renales; síndrome antifosfolípido y otras trombofilias; enfermedades autoinmunes; edad materna avanzada; tabaquismo y consumo de drogas; infecciones intrauterinas (CMV, toxoplasma); anomalías cromosómicas fetales; malformaciones congénitas; embarazo múltiple; y bajo peso o malnutrición materna. La identificación temprana de pacientes de alto riesgo permite hacer doppler de arterias uterinas en el primer trimestre y aspirina profiláctica.

¿Cómo se estudia?

El diagnóstico requiere ecografía obstétrica con biometría fetal. Se considera RCIU cuando el peso fetal estimado está bajo el percentil 10 con doppler alterado, o bajo el percentil 3 con doppler normal. El estudio incluye: biometría completa (diámetro biparietal, perímetro cefálico, perímetro abdominal, longitud femoral); peso fetal estimado; líquido amniótico; doppler de arteria umbilical (resistencia, flujo diastólico ausente o revertido en casos severos); doppler de arteria cerebral media (redistribución del flujo cerebral); doppler del ductus venoso (predictor de acidosis fetal en formas precoces severas); doppler de arterias uterinas maternas; y perfil biofísico (movimientos respiratorios, movimientos corporales, tono fetal, líquido). Cuando hay sospecha de causa no placentaria, se evalúa estudio cromosómico (amniocentesis) e infeccioso (TORCH, parvovirus).

¿Cómo se trata?

No existe tratamiento curativo para la insuficiencia placentaria una vez establecida. El manejo se basa en vigilancia activa y oportuna decisión del parto. El esquema general incluye: doppler seriado (cada 1-2 semanas en casos leves; cada 2-3 días en severos); corticoides para madurez pulmonar fetal entre 24-34 semanas; sulfato de magnesio para neuroprotección antes de las 32 semanas; hospitalización en casos severos o precoces; y decisión individualizada del momento del parto balanceando riesgo intrauterino vs. riesgo de prematurez. Como guía general: con doppler normal, se permite progresar hasta las 37 semanas; con doppler umbilical alterado pero flujo diastólico presente, hasta 36-37 semanas; con flujo diastólico ausente, hasta 34-36 semanas; con flujo diastólico revertido, antes de 34 semanas. La vía de parto depende del estado fetal: con doppler normal o levemente alterado, se puede intentar parto vaginal; con alteraciones severas o sufrimiento fetal, cesárea. La derivación a centro de tercer nivel con UCI neonatal es esencial antes de las 34 semanas.

¿Cuándo consultar?

Si tienes antecedente de RCIU, preeclampsia, muerte fetal o factores de riesgo conocidos, agenda consulta preconcepcional. Durante el embarazo, si tu obstetra detecta crecimiento bajo lo esperado, una segunda opinión con doppler completo es muy útil.

Preguntas frecuentes

¿RCIU es lo mismo que feto pequeño?

No. Un feto pequeño constitucional (PEG) tiene doppler normal y es un bebé sano que crece a su ritmo. RCIU implica compromiso placentario una velocimetría con doppler alterada en la arteria umbilical y cerebral media. La distinción cambia totalmente el pronóstico y manejo.

¿El reposo en cama mejora la RCIU?

No tiene evidencia clara de beneficio. Lo que sí mejora el pronóstico es la vigilancia activa, la decisión oportuna del parto y, cuando corresponde, los corticoides para madurez pulmonar. La mejor herramienta es la prevención y diagnóstico oportuno.

¿Cuándo es el momento de sacar al bebé?

Depende del Doppler fetal, la cantidad de líquido amniótico y la edad gestacional. La regla general es: peor doppler, antes el parto. Pero cada caso se decide individualmente balanceando riesgo intrauterino vs. riesgo de prematurez.

¿RCIU se repite en el siguiente embarazo?

Tiene mayor riesgo de recurrencia, especialmente si la causa fue placentaria. Con planificación preconcepcional, aspirina profiláctica desde las 12 semanas y vigilancia, el pronóstico del siguiente embarazo mejora significativamente.

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